lunes, 23 de noviembre de 2009

No queda tiempo. Ya no existe.

Todo es eterno, nada muere, cada uno de nuestros besos se apodera del tiempo y nace en la eternidad. Lo que ha sido aun es en algún lugar del tiempo y por ende vive por siempre y en todas partes. Cada beso es un dios inmortal.

Nada es eterno, todo muere, cada cosa existente en el mundo dura exactamente lo que dura. Cada uno de nuestros besos vive una vida completa en nuestros labios y dura toda su existencia. Su vida no es más larga que el aleteo de una mariposa, vive una vida como tu o como yo, igual que hace el Sol. Todo es tan efímero que un beso es tan largo como la existencia del universo.

De Nueva carpeta

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